En unos días se cumplirán 40 años del conocido como “Mayo del 68“. La única relación aparente de los hechos que sacudieron entonces Francia y el mundo entero con Artes y Humanidades es quizá que algunos de los protagonistas del “Mayo Francés” (Jean-Paul Sartre, Daniel Cohn-Bendit o Alain Krivine) compartían una formación humanística.
De mayo del 68 apenas nos quedan algunas consignas (”prohibido prohibir“, “la imaginación al poder“, “seamos realistas, pidamos lo imposible“, “la humanidad no será feliz hasta el día que el último burócrata sea ahorcado con las tripas del último capitalista“, “en una sociedad que ha acabado con toda aventura, la única aventura que nos queda es acabar con la sociedad” y un largo etcétera) y el recuerdo de un mes en el que todo cambió para que todo siguiera igual (se ha dicho que la revolución de mayo del 68 murió en junio del 68).
Pese al fracaso de la pretendida revolución, muchos movimientos se han proclamado desde entonces sus herederos; entre ellos me llaman mucho la atención los estudiantes de filosofía de la Universidad Complutense de Madrid que han convocado una ‘huelga a la japonesa’ para demandar más información sobre el Proceso de Bolonia y hacer oir su voz. Por el momento ya han conseguido abrir un debate público que contará con la presencia de Ángel Gabilondo, presidente de la CRUE.
Más información sobre Mayo del 68 en el especial que ofrece elmundo.es o en este artículo escrito por uno de los protagonistas, Alain Krivine, hace diez años.
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