Ya se ha anunciado que el próximo otoño comenzarán a impartirse los primeros grados concebidos como tales en España, pero esta aparente normalidad no debe ocultar el debate abierto en torno a los puntos más oscuros de la declaración de Bolonia.
Los estudiantes exigen más información sobre unos cambios que parecen inevitables y que se han diseñado sin contar con su opinión; algunos de los asuntos que más recelos despiertan son la transformación del CAP (Certificado de Aptitud Pedagógica) en un Máster, la sustitución de becas por préstamos, el aumento de tasas (de 9 a 25 euros por crédito), la necesidad de que las universidades cuenten con financión externa y la introducción de criterios como la “rentabilidad social” a la hora de validar las titulaciones. La combinación de todos estos factores invita a pensar en una universidad más cara, con menos becas y en la que las carreras de Humanidades perderían terreno debido a su escasa “rentabilidad social“.
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